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Una familia cordobesa apasionada por el maní

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Desde Río Cuarto, Martín Romero Rozas cuenta como es su empresa un contratista que ofrece servicios con maquinaria y también alquila algún lote para hacer propia producción.


“Hago maní, maíz, soja y otros cultivos como girasol, pasturas y trigo. En verdad esta es una zona mixta de productores tamberos, ganaderos, y ello genera un abanico amplio de posibilidades con una demanda variada de servicios.

Más allá de las tareas con el maní, algunos productores precisan trabajos de siembra y fumigación o ambos, otros algún laboreo y otros, cosecha de grano. Y ello hace posible que siempre aparezca alguna oportunidad de negocio, explica el Ingeniero Agrónomo Martín Romero Rozas, oriundo de la ciudad de Córdoba, quien a los 50 años vive en Adelia María con su esposa, dos hijas, una de 20 que estudia medicina, otra de 12 y un varón de 16 ambos en la escuela.

¿Cuáles son las actividades que desarrolla?

Estamos en una zona variada con productores chicos, medianos y grandes, con estancias de variadas extensiones que alquilan lotes a terceros y otras que hacen producción propia.

Por mi trabajo, siempre estoy atento a la aparición de la oportunidad de brindar un nuevo servicio, y también lotes que se alquilen para hacer producción propia, debido a que en la actualidad la actividad pura de contratista esta complicada en función del resultado del negocio.

Sólo las empresas muy grandes que ofrecen el servicio con máquinas muy modernas estan menos ajustadas, aunque también no dudo que tendrán sus problemas.

Desde mi empresa ofrezco el arrancado de maní con una máquina simple de cuatro surcos y otra triple es decir de doce surcos. Las hileras de maní se siembran a 70 cm de distancia entre ellas y el valor a nuevo de una arrancadora es de unos 56.000 dólares.

También hago labranza vertical con paratill complementado con rastra de discos en pasturas o en algún lote que puntualmente precisa ser movido.

Asimismo, ofrezco el servicio de siembra de grano fino y de grueso con una sembradora de trigo con kit para grueso con la que siembro soja y dos sembradoras de grano grueso.

Otros servicios ofrecidos es la fumigación terrestre, con un pulverizador Metalfor y cosecha de grano con una máquina New Holland.

Con cinco tractores y un equipo de siete u ocho personas hacemos la totalidad de las tareas. Y siempre detrás de todo como complemento, brindo a los clientes el asesoramiento técnico.

¿Cómo se inició en este negocio?

Recién graduado trabajé en diferentes lugares como Marcos Juárez, Río Cuarto, Villa María, La Carlota, en Dow y en el estudio de agronomía Cazenave, e hice control de cosecha. Luego comencé en Basf a la vez que cursaba un post grado de negocios (NBA) en la facultad.

Luego de esa etapa, ya con 27 años fui a estudiar a Francia con mi señora. Estudié en la universidad de Montpellier y luego fuimos al norte francés y allí trabajé con el grupo Roullier vendiendo fertilizantes. A los dos años, regresé a la Argentina y seguí trabajando con el mismo grupo en Mar del Plata y en diferentes lugares de la provincia de Buenos Aires.

Y fue en el 2001 cuando arranqué en Adelia María que es donde desarrollo la actividad de contratista de maquinaria. Mirando a través del tiempo y haciendo un balance, puedo decir que todo lo hice buscando nuevas y mejores oportunidades.

Recuerdo que en la cosecha del 2007 me fue bien, con buenos rindes en los cultivos, pero el 2008 no resultó tan bueno, aunque seguimos sembrando bastante. Más tarde, en el 2011 me separé de los socios y seguí sembrando por mi cuenta.

Y con el tiempo agrandé la superficie dedicada a maní en sociedad con una empresa manisera de Córdoba, que produce en grandes extensiones del cultivo. Mis tareas incluían también buscar los lotes para maní, y en un momento también aportaba la mitad de los gastos para la producción. En esa etapa me fue muy bien y me sirvió para crecer mucho en equipos y en superficie trabajada también.

¿Qué momentos recuerda que hayan dejado experiencias valiosas?

En el 2018 debí superar las condiciones impuestas por la fuerte sequía y recuerdo que manejaba 1300 ha de propia producción, sin socios con lo cual debí afrontar los problemas en soledad.

En esa oportunidad los rindes fueron muy magros, por ejemplo 6 a 7 quintales de soja por hectárea, y en maíz no se llegó a 20 quintales por hectárea, en tanto que en maní se lograron cosechar 10 quintales por hectárea de promedio. Salir de aquella situación significó un gran esfuerzo.

Luego, el 2019 resultó un buen año y logré encausar bastante bien mi empresa, pero el 2020 no fue tan benigno por los problemas de la pandemia, irregularidades en las lluvias, y el aumento de los costos.

Ahora estoy arrancando maní para una de las grandes maniseras de Córdoba para la cual brindo varios servicios, esta vez en un campo cerca de Laboulaye.

También estamos cosechando soja con rindes de 40 quintales por hectárea, que para la zona son considerados buenos. Es decir que la cosecha 2021 pinta muy buena, aunque aún no arrancó de lleno.

Lo cierto es que hoy como contratista siembro, fumigo, cosecho y hago labranza para terceros. Para mantener el equilibrio, debí achicar las hectáreas de propia producción y crecí un poco con los servicios a los efectos de mejorar mi empresa. Y trato de seguir mejorando los números en cada campaña.

No olvido que comencé el negocio por mi cuenta sin la ayuda de padre o abuelo, como se observa de manera frecuente en esta actividad. Con ello he ganado una formación y experiencia valiosas. Más allá de los inconvenientes que se presenten, sin duda ser contratista me gusta de alma y en cada negocio siempre veo una buena oportunidad.

Fuente: Clarin

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Actualizado a: 27/05/2024

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