Pedelini estuvo estrechamente ligado durante décadas al INTA, especialmente desde la Experimental de General Cabrera, corazón productivo de la región manisera. Desde ese lugar fue protagonista de procesos de investigación, transferencia tecnológica y acompañamiento directo a productores, técnicos e industrias, en un momento clave en el que el maní argentino dio un salto de escala y profesionalización.
Su aporte no se limitó al plano científico. Quienes trabajaron a su lado destacan su capacidad para vincular el conocimiento técnico con la realidad del productor, ayudando a mejorar prácticas de manejo, sanidad, cosecha y calidad, aspectos que resultaron determinantes para que el maní argentino consolidara su prestigio en los mercados internacionales.

Pedelini fue parte de una generación de técnicos que entendió al cultivo no solo como una alternativa productiva, sino como motor de desarrollo regional. Su mirada integral contribuyó a fortalecer una cadena que hoy genera empleo, arraigo y valor agregado en el centro del país, con fuerte perfil exportador.
Su fallecimiento representa una pérdida profunda para la comunidad manisera, pero también deja un legado sólido: una base técnica, institucional y humana sobre la que se sigue construyendo el presente y el futuro del cultivo en Argentina.
Hoy, el maní argentino despide a un pedazo de su historia. Se va un gran ser humano, que entregó su vida al cultivo con vocación de trabajo, constancia, conocimiento y un profundo compromiso con el campo. Dejando huella en cada lote, en cada técnico formado, en cada productor acompañado.
Hasta siempre, Ricardo.
Compartimos a continuación la última entrevista realizada a Ricardo Pedelini, el pasado 19 de septiembre, en el marco de la 40° Jornada Nacional del Maní.

















