Adams explicó que la compañía fue fundada en 1963 por su padre y su tío, ambos vinculados a familias productoras de maní en Estados Unidos. “Siempre hubo una mirada puesta en cómo mejorar las cosas en el campo a través de la maquinaria”, relató.
Esa inquietud técnica, sumada a la formación en ingeniería, dio origen a una empresa que con el tiempo se transformaría en líder mundial en mecanización del cultivo.
La llegada a Argentina: un antes y un después
La historia en Argentina comenzó en los años 70, cuando las primeras máquinas de Amadas desembarcaron en el país. Según Cerutti, ese momento marcó un quiebre en la forma de cosechar.
“Fue un antes y un después. Pasamos de equipos pequeños a máquinas de gran porte, con todo lo que eso implicaba: problemas de transporte, falta de tractores adecuados, limitaciones hidráulicas… pero todo se fue resolviendo”, explicó.
Aquellas primeras cosechadoras introdujeron innovaciones clave, como la posibilidad de trabajar con maní húmedo y verde, algo que hasta entonces no existía en el país y que aceleró significativamente los procesos productivos.
Uno de los grandes desafíos fue adaptar la tecnología a las condiciones locales. En Estados Unidos, por ejemplo, es habitual cosechar cerca de la arrancadora y trabajar con mayor volumen de material verde y tierra.
“Las máquinas están preparadas para trabajar en distintas condiciones, tanto húmedas como secas, pero hay diferencias importantes en los sistemas, como el uso de tolvas en lugar de bolsas”, explicó Adams.
Un liderazgo global… con baja mecanización
Actualmente, Amadas participa en la cosecha del 70% del maní mecanizado a nivel mundial. Sin embargo, el dato llamativo es que solo el 10% del maní global se cosecha con maquinaria. “El otro 90% todavía se hace a mano, principalmente en países como China e India”, detalló el CEO.
El vínculo entre Amadas y CyS Agro comenzó en 1994, a partir de un viaje de Cerutti a Estados Unidos. Desde entonces, la relación no solo se consolidó, sino que se proyecta a futuro. “Seguimos y parece que va a seguir por mucho tiempo”, afirmó Cerutti.
Para Adams, Argentina es un mercado estratégico no solo por su volumen, sino también por su valor como campo de prueba. “Nos permite ensayar nuevas tecnologías en condiciones distintas y seguir mejorando”, destacó.
La clave: el servicio posventa
Ambos coincidieron en que uno de los pilares del crecimiento ha sido el acompañamiento al productor más allá de la venta. “Ellos nos enseñaron que sin posventa no se llega a ningún lado”, subrayó Cerutti.
Con presencia también en Paraguay, la red de trabajo les permite operar hasta diez meses al año en cosecha, acelerando procesos de mejora e innovación en un cultivo que sigue evolucionando.























