Argentina mantiene una inserción internacional de fuerte alcance en materia agroindustrial. Según el último Monitor de Exportaciones Agroindustriales elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el país exporta a más de 143 naciones, lo que equivale a aproximadamente el 75% de los países del mundo.
Dentro de ese escenario, uno de los datos más relevantes para las economías regionales es la posición del maní argentino en el comercio global. El informe ubica al país en el primer lugar entre los exportadores mundiales de este producto, compartiendo ese liderazgo con complejos de alto peso como el aceite de soja y el aceite y jugo de limón.
El desempeño del complejo manicero vuelve a reflejar la solidez de una cadena productiva altamente tecnificada, con fuerte desarrollo industrial y marcada orientación exportadora.
Agroindustria: principal fuente de divisas
Durante 2025, las exportaciones totales argentinas alcanzaron los US$ 87.076 millones. De ese total, la agroindustria explicó el 61% de los ingresos, con un aporte cercano a los US$ 52.900 millones.
El estudio de FADA muestra que el grueso de las divisas agroindustriales se origina en los complejos granarios, que representan el 69% del total. Las economías regionales aportan el 14%, mientras que carnes, lácteos y otros complejos completan el esquema exportador.
Si bien los granos dominan en volumen, las economías regionales — entre ellas el maní — cumplen un rol clave por su impacto territorial, generación de empleo y valor agregado.

El maní, entre los complejos de mejor evolución
El relevamiento identifica que 13 de los 20 complejos analizados registraron incrementos tanto en dólares como en toneladas exportadas. Entre ellos se encuentra el maní, junto a cadenas como soja, trigo, girasol, limón, lácteos, arroz y legumbres.
Más aún, en la comparación histórica desde 2019, el complejo manicero integra el reducido grupo de actividades que alcanzaron récords de exportación, tanto en valor como en volumen físico.
Este comportamiento confirma la estabilidad y competitividad de una cadena que ha logrado posicionarse de manera sostenida en mercados internacionales exigentes.
El aporte de la agroindustria también se refleja en la balanza comercial. En 2025, Argentina obtuvo un superávit de US$ 11.285 millones, con la agroindustria como principal sostén del saldo positivo.
Dentro de ese resultado, las cadenas agroindustriales generaron un superávit ampliamente superior al de otros sectores como energía o minería, reforzando su papel estructural en la economía nacional.

Una economía regional con perfil global
El caso del maní resulta particularmente representativo dentro del mapa productivo argentino. Se trata de una cadena fuertemente concentrada en Córdoba, con altos niveles de inversión tecnológica, trazabilidad, calidad industrial y diferenciación en destino.
Además de su peso exportador, el complejo manicero se caracteriza por su integración vertical, que abarca desde la producción primaria hasta procesos de selección, industrialización y agregado de valor.

















