El tiempo – Tutiempo.net

Maní argentino: midieron su huella ambiental de punta apunta

|

|


Un estudio del INTA Manfredi y del INTI Córdoba caracterizó siete productos de la cadena del maní y analizó 16 impactos ambientales. Entre los resultados, encontró huellas de carbono menores que referencias disponibles de Estados Unidos y Brasil.


La cadena argentina del maní ya cuenta con una caracterización ambiental que abarca desde la producción agrícola hasta el destino final de sus productos. Un estudio de la EEA INTA Manfredi y el INTI Córdoba midió siete derivados, identificó dónde se concentran los principales impactos y generó información propia para responder a mercados que exigen cada vez más indicadores ambientales verificables.

El trabajo fue realizado por Rodolfo Bongiovanni y Mariela Monetti, investigadores del INTA Manfredi, junto con Leticia Tuninetti y Raquel Cavagnaro, del INTI Córdoba. Se publicó recientemente en la revista científica internacional Peanut Science, especializada en el cultivo.

“Hemos completado el análisis del ciclo de vida de la cuna a la tumba de la cadena de valor del maní en la región central de Argentina, estableciendo las bases para sus declaraciones ambientales de producto”, señaló Bongiovanni, especialista en huellas ambientales del INTA Manfredi.

Una mirada integral

El estudio, denominado “Análisis de Ciclo de Vida de la cadena de valor del maní en la región central de Argentina”, aplicó la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) para evaluar los impactos ambientales generados a lo largo de toda la cadena.

El relevamiento contempló la producción agrícola, el procesamiento industrial, los insumos y envases, el transporte y la disposición final. De esta manera, permitió analizar el producto “de la cuna a la tumba” bajo normas internacionales ISO y generar información que puede utilizarse como base para Declaraciones Ambientales de Producto (EPD).

En total fueron caracterizados siete productos, desde maní con menor grado de procesamiento hasta elaboraciones como pasta y manteca. Para cada uno se contabilizaron los recursos utilizados y los impactos generados en las distintas etapas del ciclo de vida.

Uno de los principales aportes del trabajo es que permite conocer qué participación tiene cada eslabón en el resultado final. “La investigación identifica con precisión la distribución del impacto entre la etapa agrícola, el procesamiento y el transporte”, destacó Bongiovanni.

El peso del campo

La producción agrícola fue la etapa con mayor participación en las emisiones de gases de efecto invernadero y explicó entre 40 y 66% del total, según el producto analizado. Dentro de esa fase tuvieron especial incidencia la gestión del suelo y los residuos del cultivo.

A medida que aumentó el grado de elaboración, adquirieron mayor relevancia el procesamiento, el consumo de energía, los ingredientes adicionales y los envases. El transporte internacional también tuvo incidencia, aunque no desplazó al campo como uno de los principales componentes de la huella total.

La información permite identificar sobre qué partes de la cadena conviene concentrar las mejoras. Para el especialista, el estudio no se limita a describir una situación, sino que también “traza una hoja de ruta para la mejora continua mediante sostenibilidad y agricultura de precisión”.

Entre las alternativas planteadas aparecen una mayor precisión en el uso de insumos y en el manejo del suelo, la incorporación de energías renovables en la industria y la optimización de los envases.

Referencias internacionales

El trabajo también permitió poner los resultados argentinos en contexto frente a antecedentes disponibles de otros países. En términos de huella de carbono, la manteca de maní producida en la Argentina presentó un valor 67% inferior al informado para un producto comparable elaborado en Estados Unidos.

En el caso del maní blancheado, la huella calculada resultó 21% menor que la registrada en una referencia correspondiente a Brasil. Las diferencias muestran un desempeño favorable de los productos argentinos frente a esos antecedentes internacionales.

Sin embargo, las comparaciones deben tomarse como referencias y no como un ranking entre países. Los estudios fueron realizados en diferentes períodos y bajo condiciones productivas y metodológicas que no son idénticas.

El valor del trabajo reside en disponer por primera vez de información generada sobre la propia cadena argentina, con una metodología estandarizada que permite establecer una línea de base y seguir su evolución.

Datos para exportar

La disponibilidad de estos indicadores adquiere especial importancia por el perfil exportador del sector. En los mercados internacionales, la información ambiental comienza a incorporarse de manera creciente a las exigencias de compradores, empresas y cadenas de abastecimiento.

Para Bongiovanni, esa tendencia convierte al estudio en algo más que una caracterización técnica. “En un mercado global que exige cada vez más datos ambientales verificables, este trabajo constituye una carta de presentación clave para consolidar la competitividad y sostenibilidad del maní argentino en el mundo”, afirmó.

Contar con información propia permite respaldar el desempeño ambiental de la cadena con datos científicos y, al mismo tiempo, reconocer dónde existen posibilidades de mejora. Así, la medición funciona tanto como una herramienta para comunicar hacia los mercados como para orientar futuras decisiones productivas e industriales.

También te puede interesar

Principal » Novedades » Maní argentino: midieron su huella ambiental de punta apunta